A pesar de eso, estoy viviendo momentos inolvidables y que, espero, me marcarán de por vida. Echo de menos a los míos, como es lógico, pero esta experiencia puede ser -y es- enriquecedora para mí en todos los aspectos habidos y por haber.
Ni que decir tiene que, cada día, me voy enamorando más de mi cuarto y de la ventana indiscreta. Cada vez que estoy sentada, tumbada, con la ventana abierta o cerrada, escucho a la gente y los coches pasar. Y salvo por algunos conductores con gustos totalmente opuestos a los míos en cuanto a la música, tengo una radio constante. Otherside, Californication, Song 2, Dream on, Romeo and Juliet, Nessun Dorma, More than words... Podría seguir, pero esto se haría un poco largo.
En resumen: Lo estoy gozando como nadie.
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