martes, 15 de noviembre de 2016

Día 49 en Roma:

 Siguen siendo duras las despedidas. Ayer, lunes 14, se fueron mis padres y mi primo Guille de vuelta a España después de pasar tres días increíbles conmigo por Roma. Me duelen las piernas, los brazos... No, no me he podido levantar. Los de Mecano estarían orgullosos de mí. 

 A pesar de eso, estoy viviendo momentos inolvidables y que, espero, me marcarán de por vida. Echo de menos a los míos, como es lógico, pero esta experiencia puede ser -y es- enriquecedora para mí en todos los aspectos habidos y por haber. 

 Ni que decir tiene que, cada día, me voy enamorando más de mi cuarto y de la ventana indiscreta. Cada vez que estoy sentada, tumbada, con la ventana abierta o cerrada, escucho a la gente y los coches pasar. Y salvo por algunos conductores con gustos totalmente opuestos a los míos en cuanto a la música, tengo una radio constante. Otherside, Californication, Song 2, Dream on, Romeo and Juliet, Nessun Dorma, More than words... Podría seguir, pero esto se haría un poco largo. 

 En resumen: Lo estoy gozando como nadie. 

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