jueves, 8 de agosto de 2013

Evolución

 Son casi 4570 millones de años los que tiene La Tierra. 4000 millones de años con seres vivos habitándola; la fotosíntesis de las plantas comenzó hace casi 3000 millones de años; hace cerca de 2 millones de años aparecieron los primeros homínidos. Hemos vivido grandes avances tecnológicos a partir de ese momento: El descubrimiento del fuego, el uso de los metales, de la electricidad, se crearon telégrafos, bombillas, teléfonos, bombas, aviones, barcos, la llegada de internet, los smartphones... Después de tantos miles y millones de años de evolución y el gran avance de las tecnologías, ¿me dices que no te llega el mail?

Destino

 Nunca pensó que fuera a pasar. Nunca creyó que le fuera a pasar, hasta que le pasó.

Miradas curiosas

 Entra al vagón del metro, está hasta arriba de gente, se mete como puede entre las personas que hay dentro hasta llegar a una barra en la que se apoya, la misma de todas las mañanas, en el mismo lugar y a la misma hora. Cada vez que entra se encuentra con distintas personas. Diferentes personas con diferentes formas de vestir, distintos gustos y formas de pensar... Pero nadie sabe cómo es la de cada uno. La del chico que se sienta al lado, la de la mujer que está enfrente o la del conductor del tren.

 Se pone los auriculares para hacer su viaje más ameno, la primera canción que suena: A little piece of heaven, de Avenged Sevengold. Ella, una chica que viste con unos sencillos pantalones vaqueros, ajustados, con unas imperceptibles manchas de barro en los bajos, una camiseta blanca de tirantes, camisa vaquera clara roída por los años y unas viejas y gastadas converse rojas a las que le falta uno de esos círculos de metal que se encuentran en un lateral del zapato. Mira la lista de reproducción para cambiar de canción: En su repertorio musical se encuentran grupos como los Red Hot Chili Peppers, Radiohead, The Clash, Simon and Garfunkel, Queen y Led Zeppelin entre otros. Cada canción le transmite una sensación distinta, algo inexplicable e intransferible que solo ella puede llegar a sentir. Le entra curiosidad por saber que estarán escuchando las personas de su alrededor y saber lo que para ellos significan sus canciones, si son un mero entretenimiento entre parada y parada o algo más profundo. Se pregunta si será como su caso, si ese chico heavy de la esquina estaría escuchando a Abba. Es algo improbable, pero posibilidades hay. Sería gracioso pensar que la mujer que se sienta justo frente a ella esté escuchando a Metallica. Eso sí que sería curioso. Suena el aviso del metro advirtiendo que su parada ha llegado. Se quita uno de los cascos, mantiene el otro para guiar sus pasos al son de Sweet child o' mine, la canción que suena ahora.

 Siempre le ha parecido curiosa la forma en la que la gente generaliza respecto a los gustos de los demás, por eso sonríe cada vez que alguien le pregunta por el tipo de música que escucha, o las películas que le atraen y los libros que lee; porque nadie se espera esas respuestas tan "impropias" de una chica como ella.

 Sube de dos en dos las escaleras del metro, poco a poco ve la luz de la calle, que le obligan a ponerse las gafas de sol. Un nuevo día va a empezar, y terminará como siempre: Con música en sus oídos.

martes, 6 de agosto de 2013

Cada persona es un mundo...

 Cada persona es libre de hacer lo que quiera. Libre de opinar, de cantar, de leer, de soñar... Libre de hacer lo que quiera en cada momento. 

 ¿Por qué juzgamos, entonces, a las personas por lo que hacen? Cada vez que se ve a una persona tatuada, con el pelo rapado o teñido de forma extravagante, piercings, etc. ¿Por qué hay gente que se atreve a generalizar y tachar de mala persona, crueles seres o gente sin corazón que solo buscan pelea? ¿A caso les conocen? ¿Y si un hombre con el cuerpo lleno de tatuajes trabaja o colabora con alguna organización sin ánimo de lucro y dedica su vida, al completo, a ayudar a otras personas? ¿Le siguen convirtiendo esos tatuajes en una mala persona?

 Pongamos otro ejemplo. Una chica camina por la calle, lleva unas botas negras, un vestido de estilo gótico, el pelo teñido con mechas de colores fríos y, en su cuello, colgantes de cruces, estrellas de cinco puntas, etc. Puede que la gente que camine por la calle la vea como alguien que no acepta la vida. Mejor dicho, alguien que desea la muerte. Una persona a la no se acercarían por nada del mundo, por miedo a que pudiera hacerles algo. ¿Y si esa chica va camino de su casa, donde se dispone a cuidar de su hermana pequeña, la cual adora a esta chica a la que tantos temen? ¿Y si es la persona más dulce que el mundo jamás a conocido? En ese caso, todos los que la juzgaron se perderían el privilegio de compartir un poco de su vida con ella. 

 Imaginemos este hecho: Hay una persona, una mujer con tatuajes por el cuerpo, muy bien cualificada, que espera noticias de una entrevista a la que fue unos días antes. Es posible que a ella no le den el trabajo, a pesar de tener experiencia laboral, un curriculum impecable, etc. Pero puede que el puesto por el que optaba, se lo den a la niña de papá, que entrevistaron justo después.

 Aunque está claro que no siempre es así. Poco a poco, las personas nos vamos dando cuenta de que lo que realmente importa es la persona en sí, no lo que muestren sus apariencias, sino lo que nos dicen sus palabras, pensamientos, ideas... 

  Tenemos que aprender los unos de los otros. Todas las personas tienen algo que enseñarnos. Algunas más que otras.