jueves, 8 de agosto de 2013

Miradas curiosas

 Entra al vagón del metro, está hasta arriba de gente, se mete como puede entre las personas que hay dentro hasta llegar a una barra en la que se apoya, la misma de todas las mañanas, en el mismo lugar y a la misma hora. Cada vez que entra se encuentra con distintas personas. Diferentes personas con diferentes formas de vestir, distintos gustos y formas de pensar... Pero nadie sabe cómo es la de cada uno. La del chico que se sienta al lado, la de la mujer que está enfrente o la del conductor del tren.

 Se pone los auriculares para hacer su viaje más ameno, la primera canción que suena: A little piece of heaven, de Avenged Sevengold. Ella, una chica que viste con unos sencillos pantalones vaqueros, ajustados, con unas imperceptibles manchas de barro en los bajos, una camiseta blanca de tirantes, camisa vaquera clara roída por los años y unas viejas y gastadas converse rojas a las que le falta uno de esos círculos de metal que se encuentran en un lateral del zapato. Mira la lista de reproducción para cambiar de canción: En su repertorio musical se encuentran grupos como los Red Hot Chili Peppers, Radiohead, The Clash, Simon and Garfunkel, Queen y Led Zeppelin entre otros. Cada canción le transmite una sensación distinta, algo inexplicable e intransferible que solo ella puede llegar a sentir. Le entra curiosidad por saber que estarán escuchando las personas de su alrededor y saber lo que para ellos significan sus canciones, si son un mero entretenimiento entre parada y parada o algo más profundo. Se pregunta si será como su caso, si ese chico heavy de la esquina estaría escuchando a Abba. Es algo improbable, pero posibilidades hay. Sería gracioso pensar que la mujer que se sienta justo frente a ella esté escuchando a Metallica. Eso sí que sería curioso. Suena el aviso del metro advirtiendo que su parada ha llegado. Se quita uno de los cascos, mantiene el otro para guiar sus pasos al son de Sweet child o' mine, la canción que suena ahora.

 Siempre le ha parecido curiosa la forma en la que la gente generaliza respecto a los gustos de los demás, por eso sonríe cada vez que alguien le pregunta por el tipo de música que escucha, o las películas que le atraen y los libros que lee; porque nadie se espera esas respuestas tan "impropias" de una chica como ella.

 Sube de dos en dos las escaleras del metro, poco a poco ve la luz de la calle, que le obligan a ponerse las gafas de sol. Un nuevo día va a empezar, y terminará como siempre: Con música en sus oídos.

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