martes, 15 de noviembre de 2016

Día 49 en Roma:

 Siguen siendo duras las despedidas. Ayer, lunes 14, se fueron mis padres y mi primo Guille de vuelta a España después de pasar tres días increíbles conmigo por Roma. Me duelen las piernas, los brazos... No, no me he podido levantar. Los de Mecano estarían orgullosos de mí. 

 A pesar de eso, estoy viviendo momentos inolvidables y que, espero, me marcarán de por vida. Echo de menos a los míos, como es lógico, pero esta experiencia puede ser -y es- enriquecedora para mí en todos los aspectos habidos y por haber. 

 Ni que decir tiene que, cada día, me voy enamorando más de mi cuarto y de la ventana indiscreta. Cada vez que estoy sentada, tumbada, con la ventana abierta o cerrada, escucho a la gente y los coches pasar. Y salvo por algunos conductores con gustos totalmente opuestos a los míos en cuanto a la música, tengo una radio constante. Otherside, Californication, Song 2, Dream on, Romeo and Juliet, Nessun Dorma, More than words... Podría seguir, pero esto se haría un poco largo. 

 En resumen: Lo estoy gozando como nadie. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Día 35 en Roma

¡No es un día cualquiera! ¡No es un día más! ¡¡Mi cumpleaños!! 

 He despertado y he visto en la cocina colgado una pancarta de "Buon Compleanno" con muchos detalles en él. Ha sido -está siendo- un buen día, con algunos altibajos, pero todas las felicitaciones y los regalos que me han hecho, han valido la pena. No eran regalos materiales (salvo el de Jorge, que es una noche en el Club de la Comedia cuando llegue a Madrid, increíble pero cierto), pero eso ha significado aún más para mí, porque significa que la gente a la quiero, se acuerdan de mí y me felicitan de mil maneras distintas, alegrándome la jornada en la distancia.

 No todas las personas pueden decir que han celebrado su cumpleaños en Roma, pero yo lo estoy haciendo. Es increíble, una experiencia única y merece la pena vivir lo que yo estoy viviendo. 

 Muchas gracias a todxs. Por muchos años más con vosotrxs. Sois lxs mejores amigxs que una puede pedir. 

#SusQuieroMiGente 

lunes, 31 de octubre de 2016

Otro día en Roma

 No todas las historias de parejas comienzan con dos personas que se enamoran desde el primer momento. No todas las relaciones empiezan con las dos partes dando lo mismo por el otro. 

 Esta no es una historia con un bonito principio, pero sí con un interesante desarrollo.  

 En Julio del 2015, la persona a la que más quería en ese momento -que, por desgracia no era yo misma- y por la cual habría dado todo, me dejó. Alegando que no estaba preparado para tener una relación conmigo, que seguía enamorado de su anterior novia; y consideraba que yo daba todo en la relación y él no daba lo suficiente.

 Excusas de un chico que se agobió al verse en una relación tóxica con una primeriza; quiero creer a día de hoy, aunque puedo equivocarme. 

 Ese día -no recuerdo la fecha exacta, pero digamos que fue finales de julio- significó un antes y un después para mí. Me dije a mí misma que no dependería de nadie, ni aunque me prometiera o jurara amor eterno. Dejé de creer de la noche a la mañana en los príncipes propios de los cuentos de hadas, en las medias naranjas y empecé a quererme a mí. Dejé de ser una frágil princesa que necesitaba la aprobación y aceptación del mundo, para convertirme en la chica que soy; con más o menos imperfecciones, pero una persona más, al fin y al cabo. 

 Recordaba a todas horas las canciones y los momentos que habíamos vivido. Y comprendí que, porque hubiesen sido nuestras, no dejaban de ser mías; y que no tenía que ponerme con la lágrima fácil cada vez que las escuchaba. Wish you were here ha sido y será una de mis canciones favoritas; I could have lied, aunque no la reconociera al principio, llevaba años escuchándola con mi padre; y es de mi grupo favorito; la añadimos a la lista. Mi padre, de nuevo, me enseñó a Jorge Drexler antes que él, y Soledad, para mí y en este momento, no tiene que ver con "terminar relaciones" ni con el hecho de que estar solo o sola sea algo malo. Me siento identificada cada vez que la escucho, ya que aún estando rodeada de gente, estoy sola. Y no es algo malo; me gusta ese sentimiento de vez en cuando. Significa privacidad, intimidad, compartir momentos conmigo misma. No va a ser tampoco una canción triste que me haga pensar en él. Es más, ya no lo es. Tengo más canciones que compartir con otras personas.

 No voy a decir que dejé de pensar en él al momento, porque sería mentira. Pero sí que di un paso de gigante al darme cuenta de eso, que no necesitaba medias naranjas que me completaran. NO soy una fruta, no soy media persona (a pesar de las historias sobre el amor platónico); soy una persona que no necesita complementarse con nadie para ser feliz.

 Me da rabia que me haya tenido que dar cuenta de estas cosas a raíz de una ruptura y que no hayan sido en un momento más apropiado. Aunque también me alegro, porque no se si sería la misma a día de hoy. 

 Como he dicho, no fue fácil dejar de pensar en él, pero yo no sabía lo que estaba a punto de ocurrirme, y lo afortunada que iba a ser después de eso. 

 Como desde hacía varios años, mi amiga Mara y yo, fuimos a las fiestas de Soto, un pueblo cercano a Colmenar Viejo (donde vivo); y allí coincidimos con otra amiga mía, Sofía, a la cual conocí en unas circunstancias peculiares -Tomás le contó que mi plan idílico de futuro era montar un chiringuito en Mallorca y tocar el ukelele a los turistas o consumidores que me dejaran propinas- y Jorge, otro chico al que Mara conocía de la biblioteca. Después de una larga conversación con Jorge (y una presentación poco fortuita), en la que  hablamos sobre series, cine, música y sobre nosotros , en general, nos dimos cuentas de que éramos prácticamente vecinos, así que bajamos juntos a casa. Días después, quedamos en un descampado cercano a mi casa y allí nos besamos. No fue un beso de película, ni perfecto, pero estábamos viendo las estrellas y con Stairway to Heaven de fondo. Esto supongo que lo hizo más especial. 

 Jorge y yo seguimos quedando después de eso, aunque yo le dejaba claro  desde el principio que no quería tener una relación seria, y prácticamente siempre le recordaba que me habían hecho mucho daño, y que no estaba preparada para tener nada serio ni de lejos. Él aceptaba casi sin pensárselo. Yo, tres meses después de discusiones, besos, borderías por mi parte, arrumacos, enfados sin sentido y mucho cariño, le pedí salir. 

 Lo hice por dos razones: La primera era que había llegado a un punto en el que pensaba en él casi a diario, y me sonrojaba solo con hacerlo. A pesar de llevar una semana sin hablar entre nosotros. La segunda era que estaba segura de mí misma y de lo que quería: Un chico que tenía las ideas claras, que me quería (en presente), me respetara y en quien podía confiar. Él buscaba lo mismo, y a día de hoy, un año y pico después de conocerle, me alegro de cada decisión que tomé, y de haberlo conocido. 

 No es el chico perfecto, y eso es lo que me encanta de él. Tiene sus defectos, como yo, y  eso es lo que hace que sea más interesante, intenso y que merezca la pena. 

Jorge Planelló, esto es gracias ti. Es una tontería tener que escribirlo, pero mira... Llegados a este punto, ¿qué más da? Me encanta todo lo que hemos compartido, lo que he aprendido y lo que sigo aprendiendo a tu lado.





domingo, 30 de octubre de 2016

Día 32 en Roma

 Hoy hemos vivido otro sustillo con un terremoto a las 7:41 am; pero se ha quedado en eso, un sustillo. Y una alarma muy puñetera, porque podría haber sido a las 11 o a las 12 de la mañana, pero no. Teníamos que madrugar... 

 Pese a todo, hace un día de vicio, con sol, ni una sola nube, un clima perfecto (estoy en tirantes) y un entorno precioso. Así que me siento afortunada de poder estar en esta ciudad viviendo. Y como hemos dicho mi compañera de piso Clara y yo, vamos a ir al Coliseo para hacer la "X" y protegernos a nosotras y al Colosseo para que no caiga. 

 Buona giornata a tutti :)

miércoles, 26 de octubre de 2016

Día 29 en Roma

 Después de casi un mes en Roma, puedo decir que me he adaptado casi por completo a la vida de chica joven e independiente. He conocido mucha gente (de Alemania, Inglaterra, Finlandia, más españolxs, italianxs, por supuesto...) y muchos lugares nuevos que no creía que pudieran existir. 

 Estoy viviendo muchas nuevas experiencias que, espero, me cambien de un modo u otro. Ayer probé por primera vez auténtica mozzarella italiana que trajo Claudia -mi compañera italiana de piso- de su pueblo; además del delicioso Spritz, un cocktail típico de italia que está delicioso. 

 En este primer mes he vivido nuevas amistades, nuevos descubrimientos, tanto culinarios como de lugares físicos; terremotos (hoy 26 de Octubre ha habido un sísmo. Pero que no cunda el pánico... Ha sido muy débil en Roma, por suerte), resacas... Espero que este sea solo el principio de una larga lista de vivencias; ya que me he propuesto muchas cosas en este año. 

viernes, 14 de octubre de 2016

Día 17 en Roma

 Después de dos semanas en la ciudad eterna, estoy fundida con el entorno y el ambiente. Me encanta pasear después de clase por la zona histórica o, simplemente, por mi barrio. Me he apuntado a varias caminatas nocturnas que surgieron de un "Y yo ahora qué hago... Es tarde, pero no tengo sueño aún". 

 Estoy viviendo una experiencia increíble; conociendo gente de todo tipo y disfrutando de la comida. Ay dios, que miedo, la comida. 

 A falta de 20 y 29 días para que vengan Jorge y mis padres -con una nueva incorporación: Mi primo Guille- respectivamente, estoy deseando que vengan para enseñarles los rincones que he descubierto. 

domingo, 2 de octubre de 2016

Día 5 en Roma

 Después de un gran fin de semana, mi madre vuelve a casa. En noviembre, la volveré a ver, y vendrá con mi padre una semana después de que llegue Jorge. 

 Ha sido un finde increíble... Hemos visitado el Colosseo, il Foro, el monumento a Vittorio Emmanuele II, el Arco de Trajano, la fontana de Trevi, el Panteón, hemos paseado por calles increíbles del Trastevere, por San Pietro y el Vaticano... Comimos ayer en un restaurante digno de visita; el Carlo Menta. Recomendable 99%, porque es bueno, bonito y, dentro de lo que cabe, barato. Una pizza tamaño grande puede costar entre 2 y 6€. Pero hay que tener en cuenta que en Roma te cobran las propinas directamente en la cuenta, con un porcentaje obligatorio a pagar, así que eso es lo que sube de precio, además de la bebida. Pero con una botella de agua, todo sabe bien, y más si es una deliciosa pizzzzzzza. 

 Hoy íbamos a ver la Bocca della Verità, pero no hemos tenido la oportunidad, porque se nos han pegado un poco las sábanas e íbamos con el tiempo justo; pero programaremos esa visita para su próxima vuelta en noviembre. 

 Ahora toca descansar de la paliza a andar de ayer, comer y preparar la "vuelta al cole" de mañana. 

Seguiremos informando, como siempre.