Dulces, potentes, atrevidas, inalcanzables, fáciles, extremadamente difíciles... Cada melodía es distinta. Cada partitura intenta decirnos algo. No hay dos iguales.
Como si de un cuadro se tratase, penetran en tu interior con sus melodías. Haciéndote sentir feliz, ausente, triste, emocionado... Todo depende de las notas. Cada una de ellas se introduce en tu cerebro; y atiendes a éstas. Puede que te concentres solo en la melodía y el ritmo; o puede que simplemente dejes la mente en blanco y te dejes llevar a donde la música quiera. Pero una cosa está clara: Disfrutarás.
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